Las redes sociales te permiten dar a conocer tu marca, interactuar con tus clientes (los reales y los potenciales), comunicar tus noticias… Pero, para alcanzar tus objetivos, debes gestionarlas correctamente. Te contamos cómo.

 

Elige tus redes

El impulso inicial es abrir perfiles sociales en todas las redes. Antes de hacerlo, plántate ante tus opciones y analízalas. Plantéate qué tipo de contenido puedes ofrecer. Por ejemplo, si eres un restaurante o una marca de moda tu contenido será muy visual: debes atraer a tu público con fotos de tus prendas o tus platos. Instagram, por tanto, será básica, o Snapchat si tu público es más joven.

Si eres tienda online con pocos productos, lo ideal sería que crearas un blog en el que hablaras de aspectos relacionados con sus componentes o sus beneficios. Aquí te explicamos cómo elegir los temas del blog de tu e-commerce. Después, el canal que más te va a servir para difundirlo es Facebook, aunque, dependiendo del tipo de producto, también te puede servir Twitter.

Debes tomar la decisión de si una red te sirve o no en base al segundo paso. Has de plantearte una pregunta: “¿Mis clientes potenciales están en esa red social?”. Entra, consulta hashtags, perfiles de tu competencia, líderes de opinión… ¡Entérate de si tu público habla!

Toda la información que hayas recabado te servirá, además, para organizar tu estrategia de contenidos. Es decir, sabrás con quién tienes que hablar, en qué conversaciones te interesa participar, cuáles son los hashtags recurrentes…

Con todo esto, entramos en el tercer paso. Comprométete con tu estrategia y cúrratelo. Sé creativa o creativo, invierte tiempo en tus redes, cuida tu ortografía y la calidad de tus fotos y ¡actualiza tu contenido! Es mejor no tener una página de Facebook que tener una en la que la última publicación es de noviembre de 2012, porque da sensación de dejadez.

 

Hazte un calendario

Antes de empezar, decide con qué periodicidad vas a publicar, lo que dependerá, sobre todo, de tu disponibilidad. Lo mínimo que deberías publicar es una vez por semana, y lo máximo, entre dos y tres veces al día, dependiendo de la importancia de lo que tengas que contar. Si no es relevante, no publiques o te convertirás en spammer.

También debes elegir cuáles serán tus días de publicación y a qué horas. Es una información que también obtendrás de tu estudio previo de redes. Por ejemplo, si tu público es más activo de lunes a viernes, no merece la pena que publiques los fines de semana. Analiza, también, a qué horas hay más actividad y publica en esas franjas.

Si no tienes claro si has tomado las decisiones adecuadas en ese sentido, haz pruebas. Escoge dos semanas de características similares. Recuerda que las conductas en redes sociales también varían en función de las estaciones, los puentes, etc., así que no compares la semana de Navidad con la previa porque los datos que obtengas no serán concluyentes.

Cuando hayas elegido las dos semanas, escoge un calendario de publicaciones similar (tres fotos y dos post cada semana, por ejemplo). Cuando pasen las dos semanas, siéntate ante los datos de alcance e interacciones.

Con esa información, planifícate. Lo ideal es que hagas este ejercicio una vez al mes para tener una imagen más completa de los mensajes que vas a transmitir, pero también puedes hacerlo una vez por semana. Lo importante es que analices lo que vas a compartir y evites que sea redundante o poco interesante.

 

¡Continuará!