“Estampa, grabado o dibujo que adorna o documenta un libro” es la definición que recoge la RAE para el término ilustración.

Si atendemos a esta definición, podríamos entender que la técnica de la ilustración surgió de la mano de los primeros libros y las primeras comunicaciones escritas de la historia. Sin embargo, ya desde antes de que el ser humano inventase la escritura, utilizaba los dibujos y las representaciones artísticas como forma de comunicación, tal y como dejan patente las pinturas rupestres de la época prehistórica o los jeroglíficos egipcios.

pinturas_rupestres

 

DISTINTAS REPRESENTACIONES

Se puede asegurar que la ilustración ha acompañado al ser humano a lo largo de la historia prácticamente desde sus orígenes. No obstante, a medida que las comunicaciones evolucionaban, el papel de la ilustración evolucionaba con ellas; desde las pinturas prehistóricas ya mencionadas, hasta las publicaciones ilustradas de la actualidad, pasando por los mosaicos religiosos y los manuscritos medievales adornados.

En la actualidad, convivimos con las ilustraciones en nuestro día a día casi de manera inconsciente. Dibujos y gráficos acompañan fundamentalmente a mensajes publicitarios para potenciar y conceptualizar mejor la idea que los primeros quieren transmitir. Y es precisamente por estas funcionalidades por lo que la ilustración ha estado muy ligada al mundo de la publicidad desde hace décadas.

ilustraciones originales

A diferencia del fotomontaje que ha liderado y aún lidera en las gráficas publicitarias, la ilustración aporta el dinamismo, la exclusividad y la personalidad de lo hecho a mano, humaniza y acerca al usuario el mensaje al que acompaña o representa.

 

EVOLUCIÓN Y NUEVAS TÉCNICAS

Técnicas y estilos de ilustración existen casi tantas como ilustradores. Desde el simple bolígrafo a la acuarela, pasando por la tinta china a plumilla, óleo o aerógrafo, entre otras muchas. Esto, refiriéndonos a las técnicas tradicionales o analógicas ya que en la actualidad, la evolución de las tecnologías ha alcanzado también a la ilustración. A las técnicas tradicionales debemos de añadir las digitales como la vectorización, o nuevas herramientas como las tabletas gráficas y los diferentes pinceles digitales.

Sí es cierto que en las ilustraciones digitales, el vector sigue siendo la herramienta por excelencia debido a su versatilidad, adaptabilidad y compatibilidad con los diferentes soportes tanto digitales como analógicos. Y es que cada vez son más los ilustradores y artistas que buscan recuperar en sus piezas la esencia de lo manufacturado. Tal vez para conseguir esa cercanía y personalidad de la que hablábamos antes, muchos exploran, por ejemplo, las texturas de la tiza, pintura, pluma o tinta, o los fondos de lienzo o papel.

 

CÓMO REALIZAR UNA ILUSTRACIÓN PASO A PASO

 

Es precisamente este estilo de ilustración, que mezcla la técnica digital con la tradicional, el que vamos a intentar conseguir con este pequeño tutorial orientativo que comienza a continuación. Su objetivo es explicar de manera muy sencilla los pasos básicos que podemos seguir para crear una ilustración digital plana con acabados analógicos:

1. El primer paso que se recomienda seguir a la hora de comenzar una ilustración es visualizar cómo y qué queremos reflejar en nuestra pieza gráfica. Si nuestro trabajo no tiene una idea o fin preestablecidos y contamos con libertad creativa, podemos aprovechar y buscar inspiración en revistas, webs como Pinterest, DevianART, Tumblr o Behance, o simplemente observando a nuestro alrededor.

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2. Una vez que tenemos claro qué queremos ilustrar, podemos pasar a abocetar las primeras formas y composición. Este paso se puede realizar bien a la manera tradicional, con papel y lápiz, o bien a la manera digital, desde una tableta gráfica directamente y con un software especializado como puede ser Adobe Photoshop.

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Al tratarse de un boceto inicial para una ilustración sencilla no es necesario que invirtamos demasiado tiempo en sus detalles. Simplemente nos servirá como guía sobre la que jugaremos en pasos posteriores. No obstante, cuanto más claro y definido esté el boceto inicial, más sencillo nos resultará desarrollarlo.
3. El siguiente paso al papel es trasladar nuestro boceto al ordenador. Podemos escanearlo o fotografiarlo con una cámara o Smartphone. Si el boceto lo hemos realizado con una tableta, este paso no será necesario, pues lo tendremos ya directamente digitalizado.
4. Cuando tengamos el boceto en el ordenador es el momento de vectorizarlo, lo podemos realizar con diferentes programas. En este caso, utilizamos Adobe Illustrator y su herramienta pluma para construir todas las formas planas que compondrán nuestra ilustración. Tomando el boceto como guía, posicionamos los puntos de ancla y jugamos a modificar las curvas y formas hasta conseguir el resultado deseado.

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El manejo de la herramienta pluma y los puntos de ancla puede resultar difícil al principio, pero con práctica y paciencia podremos dominarla de manera rápida y limpia.
5. Una vez que contamos con las formas planas de nuestra ilustración ordenadas por capas, podemos jugar con su borde y su relleno e ir probando diferentes combinaciones de colores hasta dar con una paleta que nos agrade. Esto último fue sencillo en el caso del ejemplo ya que utilizamos la paleta corporativa de B12.

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6. Con los colores y formas ya definidos podríamos dar por finalizada la ilustración, aunque en nuestro caso nos pasamos a Photoshop para darle más realismo a la pieza con luces, sombras y texturas. En este paso es cuando podemos transformar una ilustración plana en una realista, en función de la necesidad o gusto de cada uno. (Flat vs Realism)

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7. Cuando estemos contentos con el resultado, guardamos nuestro archivo y listo.

Ilustración Final

¡Ya tenemos nuestra ilustración terminada!