Claves para entender qué es viral

 

Este artículo no se hará viral. O sí. Denme cinco minutos, solo eso. Cinco minutos y sus cerebros, bañados en tecnología -acostumbrados a procesar miles de palabras y otras tantas imágenes- considerarán qué hacer conmigo.

Algunas instantáneas se clavan en la retina, recorren la mente y se abren paso hasta los lugares más inhóspitos de nuestra cabeza. Otros, por el contrario, simplemente se dejan pasar. Pero, ¿por qué?

Mariano Feuer, profesor en la universidad de Buenos Aires, sostiene que “la viralización no depende de la tecnología sino de la humanidad”  y es que el fenómeno viral tiene más que ver con nosotros que con la red.

Es posible que el concepto viral aparezca en nuestro vocabulario. Sin embargo, cada vez se hace más complicado comprender cuál es su definición en el mundo 2.0. Según la RAE se entiende por viral aquello “perteneciente o relativo a un virus”,  entonces ¿qué estamos compartiendo?

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Tranquilos, no tenemos de qué preocuparnos; se dice viral, porque este efecto se produce en minutos y sostiene un crecimiento exponencial de la audiencia. Como te ha hecho gracia, te ha gustado y crees que puede gustarle también a tus contactos en la red social de turno, le das a “compartir”, y ahora tú lo has enviado a cientos, quizás miles de personas más. Pero, ¿a qué se debe?

La conclusión es sencilla: actuamos por emociones. Sí, son estas las que nos mueven a compartir. Los psicólogos emocionales consultados defienden que  “estamos preparados para percibir los estados emocionales de los demás y muchas veces, en el contexto de las redes sociales, ayudar al otro significa compartir una publicación”.

Desde el punto de vista antropológico esta reacción es similar, “las imágenes que compartimos y que nos gustan dicen mucho de cómo nos posicionamos en el mundo social, a qué clase pertenecemos o a cuál nos gustaría pertenecer, qué valoramos y cómo nos gustaría ser vistos”.

Vidas 2.0

Vivimos informados, demasiado, y discernir entre lo que nos interesa y lo que no es una de las partes más difíciles de la comunicación online. Algunos expertos aseguran que los nuevos perfiles periodísticos se acercan, cada vez más, a lo que conocemos como el experto en marketing. Las redes nos sitúan en la delgada línea que separa estos ámbitos “una buena estrategia de marketing tiene una buena percha informativa, el problema es cuando alguien del marketing hace el trabajo del periodista”.

¿Para qué tanta información? ¿Qué ha pasado con nuestras vidas? Probablemente, la tuya, igual que la mía, forme parte de las conocidas “vidas compartidas”.
James Fawler explica en uno de sus artículos sobre la viralización que “para saber quiénes somos tenemos que comprender cómo estamos conectados”,  tenemos que saber qué nos rodea para conocer nuestra identidad en las redes.

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Según un estudio elaborado por Viktor Mayer-Schönberger y Kenneth Cukier, Facebook recibe más de 10.000 publicaciones nuevas en apenas una hora. Con esta capacidad de información, lo único claro es que no nos importa demasiado qué compartir, las fotografías, cuanto más impacten, mejor. Más que una buena foto lo que se busca es tener muchas y que estas generen el mayor número de likes y retuits posibles.

El maridaje perfecto

Los profesionales y las redes sociales, el gran maridaje del siglo XXI. Los expertos consultados coinciden en que las plataformas web han marcado un punto de inflexión en muchas profesiones y sobre todo en el periodismo.

El quehacer periodístico depende de innumerables factores, las informaciones, las fuentes, las imágenes. Una buena foto, una infografía, un vídeo, la concreción vestido con calidad de imagen tiene muchas más posibilidades, y si tiene ingenio y creatividad más todavía.

El público cada día es más exigente, a la gente le gusta leer pero, si una imagen puede contar lo mismo, ¿para qué perder más tiempo?
Se buscan medios dinámicos, que entretengan mientras nos informan.

Por ejemplo, según un análisis SEO la gente busca más “memes Rajoy” que “Mariano Rajoy”. Esto es debido a que entretienen más las imágenes -casi siempre con un tono de burla y desenfadado- de un político que el leer una noticia sobre él. Los contenidos se tienen que adaptar a las audiencias ya que, hoy en día, estas son más exigentes o más manifiestas.

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Y es que las audiencias buscan entretenerse, buscan inmediatez en la información. Es la magia de la comunicación, cómo cuentas las historias, desde qué perspectiva para alcanzar a las personas.

Han pasado aproximadamente los 5 minutos que te pedí cuando empezaste a leer, ¿has pensado ya en compartirme? Te doy un minuto más para que pienses si incitas o no a tus contactos a leerme. Ahora mismo debería tener unos 7.000 likes; debería estar en 7.000 muros, los cuales me compartirán exponencialmente. O quizás no, quizás tenga pocos impactos, tan pocos que no volverás a saber de mi.

Y tú, ¿me viralizas?